miércoles, 6 de octubre de 2010

Puedo ponerme cursi y decir, que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños.
Puedo ponerme triste y decir, que me basta con ser tu enemigo, tu todo, tu exclavo, tu fiebre, tu dueño.
Y si quieres también, puedo ser tu estación y tu tren, tu mal y tu bien,tu pan y tu vino. Tu pecado, tu dios, tu asesino.
Ó, talvés, esa sombra que se tumba a tu lado en tu alfombra,
A la orilla de la chimenea, a esperar que suba la marea...

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